Según la Organización Mundial
de la Salud (OMS), cerca del 10% de las embarazadas y el 13% de las mujeres que
acaban de dar a luz presentan un trastorno mental, principalmente depresión.
Los primeros meses de vida del bebé se traducen en una rutina de alta intensidad: despertares nocturnos, tomas frecuentes, extracciones de leche y el ciclo repetido de lavar, esterilizar y secar biberones y piezas de extractor. Son tareas pequeñas que, acumuladas, reducen de forma significativa el tiempo de descanso.
Esa carga no se
distribuye de manera equitativa. Según la Comisión Económica para América
Latina y el Caribe (CEPAL), en la región las mujeres destinan el 19,6% de su
tiempo al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado, frente al 7,3% de los
hombres. En el posparto, esa brecha tiende a hacerse más visible y puede
intensificar el agotamiento.
La OMS advierte que
los trastornos mentales maternos, cuando son prolongados o graves, pueden
afectar el vínculo entre la madre y el bebé, la lactancia y el cuidado del
recién nacido. Al mismo tiempo, destaca que son tratables y que existen
intervenciones eficaces, incluso cuando son aplicadas por personal de salud no
especializado que haya recibido formación adecuada.
En ese escenario,
especialistas y marcas del sector han empezado a hablar del peso de la rutina
cotidiana. “En las consultas con mamás de la región lo que más se repite es
que el tiempo y el sueño se convierten en los recursos más escasos. Agilizar
las tareas más repetitivas de la rutina puede ayudar a mejorar su bienestar
físico y mental, porque menos pendientes al final del día se traducen en más
espacio para el descanso, para la pareja, para la familia o simplemente para
ella”, señaló Denisse Lafaurie, coach de sueño infantil.
Desde esa misma
mirada, Momcozy, especializada en productos para la maternidad y la lactancia,
ha impulsado soluciones prácticas pensadas para facilitar la rutina familiar y
devolver tiempo de descanso. Entre ellas se encuentra el KleanPal, un equipo
que concentra en un solo ciclo el lavado, la esterilización con vapor, el
secado y el almacenamiento de biberones y piezas de extractor, e incluye un
modo de lavado de 19 minutos orientado a reducir el tiempo dedicado a estas
tareas. Aligerar estos pendientes no elimina el cansancio ni los cambios
emocionales propios del posparto, pero puede liberar minutos que suelen
destinarse a la logística del día a día. Ese margen, aunque limitado, ayuda a
sostener mejor la rutina.
Si la tristeza, la
ansiedad o el agotamiento se prolongan y empiezan a afectar el día a día,
conversar con el médico, el ginecólogo o el pediatra, o acercarse a los
servicios de salud mental disponibles, es un paso útil. Pedir ayuda a tiempo
también forma parte del cuidado.

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