● El CRAC y la Casa Delegada del
Quindío presentarán una muestra que reúne obras creadas por personas ciegas y
con baja visión en sus talleres artísticos.
● A través de la iniciativa
“Sintiendo el pasado, creando el futuro”, los participantes exploran sus
recuerdos, las experiencias del presente y aquello que imaginan para su futuro.
● La pintura y la escultura
permiten poner en práctica habilidades trabajadas durante la rehabilitación y
abrir espacios de expresión y participación cultural.
Las obras surgen de un proceso en el que personas ciegas y con baja visión se acercan a la pintura y la escultura como medios para contar sus propias vidas. Algunas retoman una práctica que conocían antes de perder la visión; otras descubren por primera vez las posibilidades de un pincel o de los materiales.
La exposición busca poner en el centro a los participantes
como creadores y acercar al público a las historias y las formas de trabajo que
existen detrás de cada obra.
El tacto, la memoria y la
imaginación como herramientas de creación
A través de la iniciativa “Sintiendo el pasado, creando el
futuro”, los participantes trabajan sobre tres momentos: los recuerdos de
su vida, las experiencias del presente y aquello que imaginan para el futuro.
Así, una pintura puede representar una persona, un lugar, un recuerdo o un
sueño que todavía no se ha cumplido.
Una de las participantes, por ejemplo, decidió representarse
junto a su pareja en una góndola en Venecia; otra imaginó estar con su esposo
en Suiza observando las auroras boreales. Son escenas que reflejan aquello que
quieren vivir y expresar, y que encuentran en el arte una forma de tomar
cuerpo.
María del Carmen Torres, artista y tallerista
rehabilitada en el CRAC, acompaña este proceso y ha desarrollado diferentes formas
de acercar a los participantes a los materiales. El tacto adquiere un papel
fundamental para reconocer texturas, ubicarse en el espacio y experimentar con
el pincel. La memoria, los olores y la imaginación también intervienen en la
creación.
De esta manera, una obra puede surgir de una emoción, una
experiencia o una imagen recordada. El trabajo artístico permite que cada
participante explore cómo representar aquello que quiere contar sobre su vida.
De la rehabilitación a la
participación cultural
Los talleres vinculan la creación artística con habilidades
que se trabajan durante la rehabilitación, como la orientación espacial y el
uso de otros sentidos diferentes a la visión.
“El arte se convierte en estos talleres, en un medio
para poner en práctica muchos elementos que se entrenan durante la
rehabilitación como el desarrollo de otros sentidos diferentes a la visión, la
orientación espacial, los procesos básicos mentales, las habilidades
cognitivas, perceptivas y psicomotoras, así como la adquisición de hábitos y
actitudes positivas que favorecen la participación del usuario en diferentes
ámbitos sociales, incluyendo el cultural”, señala Martha Lucía Niño,
terapeuta ocupacional y subdirectora del programa de baja visión del CRAC.
Para los participantes, la pintura y la escultura se
convierten en un medio para darle forma a su historia de rehabilitación,
reconocer sus capacidades y recuperar la confianza en lo que pueden hacer.
Con la presentación de las 64 obras, el CRAC y la Casa
Delegada del Quindío abrirán un espacio para conocer otras formas de crear y
las historias de sus autores.
La muestra busca reconocer a las personas con discapacidad
visual como creadoras y participantes de la vida cultural. Cada obra reúne una
expresión artística y un proceso de aprendizaje que permite dar forma a lo que
se recuerda, se siente, se imagina y se sueña.

No hay comentarios:
Publicar un comentario