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El consumo interno se mantiene en 2,28 millones
de sacos al año, mientras dos de cada tres colombianos preparan el café justo
antes de consumirlo, reflejando una nueva cultura cafetera cada vez más
informada y sofisticada.
● El sabor desplazó progresivamente al precio como principal criterio de
compra, mientras el interés por el origen del grano, la frescura y los métodos
de preparación está redefiniendo la cultura cafetera en Colombia.
Durante muchos años el reconocimiento estuvo puesto en la
capacidad de Colombia para producir uno de los mejores cafés del mundo. Hoy
estamos viendo un fenómeno igual de importante: los colombianos también quieren
conocer y disfrutar mejor el café que consumen. El consumidor ya no busca
únicamente una bebida; quiere entender su origen, descubrir nuevos perfiles de
sabor y vivir experiencias alrededor de cada taza", afirma Rodrigo Ernesto
Tercero Gómez de Café OMA.
La evolución del consumidor ya se refleja en sus decisiones de compra. Según el Consumer Understanding and Usage Study (CUAS 2024), el sabor se convirtió en el principal criterio para elegir una marca y también en la principal razón para probar una nueva propuesta, desplazando progresivamente al precio como principal factor de decisión. Al mismo tiempo, dos de cada tres colombianos (66%) preparan el café justo antes de consumirlo, una práctica que evidencia una creciente valoración por la frescura y la calidad de cada preparación.
Este cambio también está impulsado por las nuevas
generaciones. Aunque la preparación tradicional con olla, colador y café molido
sigue predominando en los hogares colombianos, millennials y centennials están
ampliando el universo del café hacia bebidas frías, cafés de origen y
experiencias en tienda. Paralelamente, aumenta el interés por conocer la
trazabilidad del grano, los métodos de preparación y las prácticas sostenibles
que hacen parte de la cadena cafetera, consolidando un consumidor más informado
y dispuesto a invertir en productos de mayor valor agregado.
En este escenario, las marcas de café han asumido un papel
cada vez más relevante en la promoción de la cultura cafetera. Más allá de
ofrecer una bebida, hoy acercan a los consumidores al conocimiento sobre
variedades, procesos, perfiles de sabor y métodos de preparación, fortaleciendo
el vínculo entre el origen y la taza y contribuyendo a que los colombianos
valoren cada vez más la riqueza del café producido en el país.
"El reto para la industria ya no es únicamente ofrecer
una buena taza de café. También debemos contribuir a formar consumidores que
valoren el origen del grano, el trabajo de las familias caficultoras y la
riqueza de la tradición cafetera colombiana. Fortalecer ese conocimiento es
fundamental para seguir construyendo una cultura cafetera cada vez más sólida y
cercana a las nuevas generaciones", agrega Rodrigo Ernesto Tercero Gómez,
de Café OMA.
Esta transformación ocurre en una industria que genera cerca
de 592.000 empleos directos y representa más del 11% de la canasta exportadora
colombiana, consolidándose como uno de los principales motores económicos y
sociales del país. Para Café OMA, el Día Nacional del Café representa una
oportunidad para reconocer que Colombia no solo continúa siendo un referente
mundial por la calidad de su producción, sino que también está consolidando una
nueva generación de consumidores que entiende, valora y disfruta el café como
nunca antes.

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