UNA FIESTA DE RUNNING Y COLOR SE VIVIÓ 180 METROS BAJO TIERRA, EN LA CATEDRAL DE ZIPAQUIRÁ
Cerca de 4.000 personas participaron de la
segunda versión del Trail Color Run; una competencia que recorrió las entrañas
de la primera maravilla de Colombia.
La carrera, que se posiciona en el calendario de los amantes del running en Colombia, fue la ocasión para que miles de atletas vivieran una experiencia inolvidable, al recorrer un trazado que incluyó cerca de 2 kilómetros a 180 metros bajo tierra, en medio de uno de los lugares de culto más impresionantes del planeta.
La competencia,
también se convirtió en una alternativa para todos aquellos amantes del running
que buscan una alternativa a las rutas tradicionales de asfalto que se corren
en ciudades como Bogotá, llevando el deporte a un nuevo nivel, gracias a
complementos inolvidables como el valor cultural de la Catedral, el aire fresco
de la sabana de Bogotá, y un remate especial en una fiesta de color y espuma a
cielo abierto, encabezada por el grupo de animadores conocido como “Los
Morochos”.
Durante el evento, la
gerente de la Catedral, Yenny Páez Sabogal, gerente de la Catedral de Sal,
entregó un parte positivo de la actividad, y se comprometió, desde ya, para que
la tercera versión del evento sea una realidad.
“Estamos muy felices
de por lo que vivimos hoy en Zipaquirá, por el gran número de deportistas y de
miembros de la comunidad que nos acompañaron en nuestra carrera. Es una muestra
de que unidos podemos hacer grandes cosas, y que la Catedral de Sal, puede
posicionarse como un destino de turismo religioso, pero también en un escenario
lleno de cultura y de deporte”, afirmó Paéz Sabogal.
Uno de los aspectos
que también llamó la atención al final de la carrera fue la entrega de una
imponente medalla de reconocimiento a los participantes que lograron culminar
el recorrido, pues, a diferencia de las carreras tradicionales, que tienen
preseas en metal, la de Catedral, fue un recordatorio tallado en sal por artesanos locales, lo cual hace de esta un
símbolo único y muy especial.
“Estamos orgullosos de
poder entregar esta medalla en sal, pues ahora, cada uno de los 4.000
corredores que nos visitaron, se pudieron llevar un pedacito de Catedral para
su casa; una muestra del trabajo de nuestros grandiosos y dedicados artesanos
locales, una muestra de sus saberes ancestrales”, dijo la gerente.
La gerente también
exaltó la importancia del evento para Zipaquirá, recordando que la Catedral se
ha convertido en un importante motor para la atracción de visitantes y turistas
a la ciudad, y el impacto que ello tiene sobre algunos sectores de la economía
local como el hotelero, el gastronómico, el transporte, entre otros.

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