LOS 80 REGRESAN A LAS REDES Y KOLA ROMÁN ENCUENTRA EN SU LEGADO UNA CONEXIÓN CON NUEVAS GENERACIONES
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El
fenómeno de las imágenes creadas con inteligencia artificial revive la estética
de una década que muchos usuarios no vivieron.
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Más
allá de la moda retro, la tendencia abre una conversación sobre nostalgia,
memoria y la manera en que las nuevas generaciones reinterpretan el pasado.
El
fenómeno resulta llamativo por una razón y es que la mayoría de las personas
que participaron en el trend, no vivieron los años 80. Y más que recuperar un
recuerdo propio, esta tendencia permite imaginar una época a partir de las
referencias que permanecen en la memoria colectiva, como la explosión de cultura
pop, la moda llamativa, la música inolvidable, las fotografías icónicas, los
colores vivos y las historias que han pasado de una generación a otra.
La
pregunta que surge es: ¿qué hace que una época siga siendo relevante para
personas que no la vivieron?
Una
posible respuesta está en que la memoria cultural no depende únicamente de
haber estado allí. Algunas experiencias, símbolos y marcas consiguen impactar durante
años porque se incorporan a las familias y a los momentos compartidos. Ese es
precisamente uno de los puntos que resulta interesante al observar la
trayectoria de Kola Román.
Más
que hablar de una compañía que simplemente "recuerda" el pasado, su
historia permite observar cómo un legado puede mantenerse vigente mientras
cambian las personas, los hábitos y las formas de disfrutar las ocasiones
culturales.
El
estudio Brand Equity 2026 realizado por Kantar muestra que esta relación no se
construye de la misma manera entre todas las generaciones. Mientras los
consumidores más jóvenes encuentran en la marca una propuesta asociada con el disfrute
y la indulgencia, el estudio identifica una oportunidad de trasladar esa
conexión hacia el público de 30 a 39 años y hacia ocasiones más frecuentes y
cotidianas.
La
diferencia es relevante porque plantea que el vínculo con una empresa no
necesariamente desaparece cuando una edad cambia. Puede transformarse.
Kantar
encuentra que, en la Zona Norte, particularmente en Cartagena y Montería, Kola
Román logra asociaciones más fuertes con momentos de celebración. Allí, la
relación con el consumidor va más allá del gusto y gusto personal para entrar
en espacios vinculados con compartir con familia y amigos.
Esta
conexión resulta especialmente interesante al hablar de consumidores de 30 a 39
años. Según el estudio, para este grupo la indulgencia también puede relacionarse
con bienestar, nostalgia y conexión con las personas que importan. Así, el
debate sobre nostalgia deja de ser únicamente una conversación sobre el pasado,
también habla del presente.
Pero
mantener un vínculo construido durante mucho tiempo no significa permanecer
igual. En el caso de Kola Román, la evolución también se refleja en la manera
en la que adapta su lenguaje, sus formas de conectar con las personas y los
espacios en los que participa, buscando mantenerse cercana a las conversaciones
y hábitos de sus consumidores sin perder los elementos que hacen parte de su
historia.
Kola
ha incorporado códigos y formatos que hacen parte de las conversaciones
actuales, llevando su identidad a nuevos espacios y encontrando maneras
distintas de generar conexión con el público que se relacionan con la marca
desde experiencias diferentes a las de las generaciones anteriores.
La
innovación también está presente en la marca. Un ejemplo es Kola & Pola,
una propuesta que lleva a Kola Román al territorio gastronómico y de encuentro,
explorando nuevas maneras de disfrutar la marca y de integrarla a experiencias
alrededor de la comida y la conversación. Esa relación con la gastronomía,
además, no es casualidad. Kola Román también hace parte de preparaciones y
costumbres que han acompañado por años a las personas.
Para
el público costeño, esa historia está ligada a experiencias que van más allá
del producto, como ser la bebida presente en reuniones familiares, ser el sabor
asociado a celebraciones, estar en las preparaciones compartidas en casa o estar
en esa cotidianidad del día a día que termina convirtiéndose en recuerdos. Son
experiencias que ayudan a explicar por qué una marca puede permanecer en la
memoria incluso cuando pasa el tiempo y las personas la consumen.
Así,
el debate sobre nostalgia deja de ser únicamente una conversación sobre el
pasado, sino que también habla del presente. Por eso, el regreso de los 80
muestra cómo se pueden tomar códigos de otra época, reinterpretarlos y
convertirlos en parte de una propia conversación. De igual forma, una marca con
trayectoria puede conservar los elementos que hacen parte de su identidad
mientras adapta la forma en que habla, conecta, innova y participa en la vida
de los que la consumen.
Para
Kola Román, esta conversación refleja el valor de una marca con trayectoria que
ha estado presente en diferentes momentos y que continúa formando parte de los recuerdos
y códigos culturales que construyen la identidad de sus consumidores. Así, el
regreso de los 80 no solo habla de una época que vuelve a estar de moda, sino
de cómo aquello que forma parte de la memoria colectiva puede seguir
encontrando nuevas formas de conectar con el presente y con las generaciones
que vienen.
<< Kola Román,
la de siempre >>

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