● En Colombia hay 1.948.332 personas con discapacidad
visual, entre personas ciegas y con baja visión, según el Censo Nacional de
Población y Vivienda del DANE.
● El bastón blanco permite identificar obstáculos,
cambios en el terreno y referencias del entorno, y se diferencia de los
bastones de apoyo por su función de exploración.
● En el Mes Mundial de Concientización sobre la Ceguera,
el CRAC explica por qué aprender a utilizarlo hace parte de los procesos de
rehabilitación y de orientación y movilidad.
El bastón blanco es una herramienta de movilidad y
orientación que utilizan las personas ciegas y con baja visión para explorar el
entorno mientras se desplazan. A diferencia de un bastón de apoyo, que da
estabilidad al caminar, recoge información a través de su punta y de su
movimiento: detecta obstáculos, cambios en el terreno y referencias del camino,
lo que permite a quien lo usa anticipar lo que tiene delante y decidir cómo
continuar.
El DANE identificó 1.948.332 personas con discapacidad
visual en Colombia, una población que incluye tanto a personas ciegas como a
quienes tienen baja visión. Para ellas, desplazarse de manera independiente es
una condición para estudiar, trabajar y participar en la vida social, ámbitos
en los que aún persisten brechas. Según el DANE, durante el trimestre abril a
junio de 2026, la tasa global de participación laboral de las personas con
discapacidad fue de 20,2 %, frente al 67,2 % de la población sin discapacidad.
“El bastón blanco no le dice a la persona por dónde
caminar; le da información para que ella decida por dónde y cómo hacerlo. Por
eso hablamos de autonomía y no solo de apoyo”, explica Mauricio León, terapeuta ocupacional y
experto en inclusión social del CRAC.
1. Permite reconocer obstáculos y
referencias del camino
Al desplazarse, el bastón permite detectar obstáculos
a nivel del suelo, bordes de andenes, escalones, desniveles y cambios de
textura. También ofrece referencias para orientarse, como muros, bordillos o el
paso del pasto al pavimento. Esa información, combinada con los sonidos del
entorno y otros sentidos, ayuda a construir una imagen mental del espacio.
Además, cumple una función de visibilidad: indica a
peatones y conductores que quien lo porta tiene una discapacidad visual.
2. Cumple una función diferente a la de un
bastón de apoyo
No todos los bastones cumplen la misma función. Un
bastón de apoyo sirve para dar estabilidad o soporte al caminar, pero no para
explorar el entorno. El bastón blanco, en cambio, es largo y liviano, y está
diseñado para recoger información. Existen también bastones blancos con franjas
rojas, que identifican a las personas con sordoceguera, y el bastón verde, que
han adoptado algunas personas con baja visión para simbolizar su discapacidad.
3. Su manejo requiere técnicas y tiene
límites
Su manejo se basa en técnicas como el barrido de lado
a lado, que se coordina con el paso para revisar el camino, y el deslizamiento,
que permite seguir una superficie o una pared. También implica saber cómo
detectar escaleras, cruzar una calle, abordar el transporte público y
desplazarse por espacios desconocidos.
Incluso con una buena técnica, el bastón tiene
límites, como los obstáculos a la altura del cuerpo o de la cabeza, que se
complementan con otras estrategias de orientación.
4. El aprendizaje se adapta a las rutinas
y objetivos de cada persona
En el CRAC, el aprendizaje del uso del bastón hace
parte de los procesos de rehabilitación y de orientación y movilidad, donde
cada persona desarrolla las habilidades que necesita según su condición visual,
sus rutinas y sus objetivos.
El proceso incluye desde el manejo básico de la
herramienta hasta el desplazamiento autónomo en entornos cotidianos como la
calle, el barrio o el lugar de trabajo.
5. La autonomía requiere interpretar la
información y practicar
Portar el bastón no garantiza autonomía. Para que sea
una herramienta de autonomía, la persona debe aprender a interpretar lo que
este le informa y a aplicar las técnicas en situaciones reales.
“Una persona puede tener el bastón en la mano y aun
así sentirse insegura, porque no ha aprendido a interpretar lo que este le
informa. Cuando practica la técnica, aprende a orientarse y gana confianza, el
bastón deja de ser un objeto y se convierte en una herramienta de
independencia”, agrega León.
Quien aprende a usar el bastón blanco de manera
adecuada gana seguridad para moverse, independencia en su día a día y confianza
para participar en su entorno. En el Mes Mundial de Concientización sobre la
Ceguera, el CRAC invita a ver el bastón blanco con otros ojos: no da autonomía
por sí solo, pero la hace posible cuando una persona aprende a leer lo que el
camino le dice.

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