jueves, 24 de septiembre de 2026

INCENDIO EN VILLA DE LEYVA AMENAZA A VENADOS, TIGRILLOS, FRAILEJONES Y OTRAS ESPECIES DEL SANTUARIO DE FAUNA Y FLORA IGUAQUE

●     La emergencia ha afectado cerca de 1.4800 hectáreas, de las cuales aproximadamente 715 corresponden al Santuario de Fauna y Flora Iguaque. El incendio ocurre en un contexto preocupante para el país: 312 municipios se encuentran bajo alerta por incendios de cobertura vegetal, lo que evidencia que el riesgo se extiende mucho más allá de este territorio.

Incendios Colombia
Crédito Mariano Vimos Greenpeace

 El incendio forestal que afecta la zona de Villa de Leyva pone bajo presión a uno de los ecosistemas más importantes de la región y a las especies que dependen de este territorio. De acuerdo con la evaluación preliminar de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), cerca de 1.480 hectáreas han resultado afectadas, de las cuales aproximadamente 715 hectáreas corresponden al Santuario de Fauna y Flora Iguaque. La zona más crítica se encuentra en la parte alta que conduce al área protegida, donde las condiciones del terreno dificultan el ingreso de equipos por tierra.

Aunque todavía no existe un balance oficial sobre la fauna afectada, el incendio compromete hábitats de páramo y bosque altoandino del Santuario de Fauna y Flora Iguaque, donde habitan especies como el venado coliblanco, el tigrillo y el ulamá, además de más de 170 especies de aves, entre ellas la pava andina, el águila paramuna y 19 especies de colibríes. El Santuario también alberga nueve especies de frailejón, dos de ellas en categoría de amenaza, incluido el frailejón tunjano, exclusivo de la cordillera Oriental y en peligro de extinción.

A esta riqueza natural se suma la presencia de la orquídea Lepanthes bachue, registrada en el Santuario y Villa de Leyva. La diversidad de especies que habitan Iguaque hace que el impacto del incendio no pueda medirse únicamente por el número de hectáreas afectadas. Además, la fauna más visible no necesariamente es la más vulnerable: reptiles, anfibios, pequeños mamíferos e invertebrados tienen menor capacidad de desplazamiento frente al fuego y pueden quedar subrepresentados en los registros de rescate. La pérdida y alteración de sus hábitats puede afectar la disponibilidad de alimento, refugio y condiciones de reproducción, en ecosistemas cuya recuperación puede tomar años.

“Cuando un incendio llega a un ecosistema como Iguaque, no solo se pierde vegetación: se ponen en riesgo especies y procesos ecológicos fundamentales. El Niño y la crisis climática ya están generando condiciones de mayor riesgo en distintos territorios del país. La amenaza está identificada; ahora Colombia debe demostrar que puede prevenir y responder a tiempo, antes de que el daño ya esté hecho”, afirma Laura Caicedo, Coordinadora de Campañas de Greenpeace Colombia.

El caso de Iguaque también muestra por qué la prevención y la respuesta temprana son indispensables. Cuando un incendio llega a zonas de alta montaña y áreas protegidas, las condiciones del terreno dificultan el acceso por tierra y aumentan la complejidad de la atención. Precisamente por eso, el país necesita mayor capacidad anticipatoria, brigadas preparadas, coordinación institucional y recursos suficientes antes de que el fuego escale.

La situación se presenta además en un contexto nacional de alta amenaza por incendios de cobertura vegetal. Según el IDEAM, 312 municipios del país se encuentran en algún nivel de alerta por condiciones que podrían favorecer la ocurrencia o propagación de incendios: 91 en alerta roja, 127 en naranja y 94 en amarilla. . Esto significa que existen 31  territorios donde las condiciones meteorológicas y ambientales aumentan el riesgo. El último balance nacional atribuido a la UNGRD reportaba 27 incendios forestales bajo seguimiento en Colombia: 19 activos y 8 controlados, con Tolima como el departamento con mayor número de emergencias activas.

Para Greenpeace, este escenario demuestra que Colombia no enfrenta una única crisis de incendios, sino también una crisis de agua, de prevención y coordinación institucional. Con 312 municipios en alerta por amenaza de incendios de cobertura vegetal, el caso de Villa de Leyva e Iguaque muestra lo que podría repetirse en muchos territorios si no se actúa antes.

El Niño ya llegó, los datos existen y el riesgo está identificado. Lo que falta es fortalecer la capacidad real de prevención y respuesta, coordinación efectiva entre entidades nacionales y territoriales, mejorar el monitoreo y las alertas tempranas, fortalecer las capacidades locales de las instituciones y la ciudadanía, proteger los ecosistemas de alta montaña, fortalecer el presupuesto de Parques Nacionales Naturales y garantizar recursos suficientes para responder oportunamente a las emergencias.

También será fundamental realizar una evaluación ambiental integral una vez el incendio sea controlado, que permita establecer con mayor precisión los impactos sobre la fauna, la flora, los suelos, las fuentes hídricas, la calidad de los suelos y los ecosistemas afectados, así como definir las medidas necesarias para su recuperación.

“Iguaque es mucho más que las hectáreas que hoy aparecen en un reporte de emergencia. Es el hogar de especies emblemáticas y un ecosistema clave para la seguridad hídrica de la región. Cuando el fuego y la crisis climática avanzan sobre nuestros bosques, también ponemos en riesgo el agua de nuestro futuro. Por eso, será fundamental conocer el impacto real, restaurar las zonas afectadas y evitar que situaciones como esta vuelvan a repetirse”, agrega Laura Caicedo, Coordinadora de Campañas para Greenpeace Colombia.

Para Greenpeace, proteger Iguaque significa proteger la biodiversidad que habita el territorio y fortalecer la prevención para que los incendios no sigan convirtiéndose en emergencias ambientales de gran magnitud. El desafío no termina cuando se apagan las llamas: comienza también el proceso de evaluar, restaurar y recuperar los ecosistemas afectados.

 

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