DÍA SIN CARRO: LA CONTAMINACIÓN DEL AIRE SIGUE SIENDO UNO DE LOS MAYORES RIESGOS PARA LA SALUD EN BOGOTÁ
La contaminación del aire es hoy uno de los principales riesgos ambientales para la salud en la capital. Gran parte de esta contaminación está asociada al transporte vehicular, especialmente al uso intensivo del vehículo particular y a un parque automotor altamente contaminante. A esto se suman fenómenos recientes que han puesto en evidencia la fragilidad de nuestros recursos vitales, como los incendios forestales que deterioran la calidad del aire y las restricciones de agua en distintas zonas de la ciudad. Estos eventos nos recuerdan que reducir emisiones no es una opción, sino una necesidad urgente para proteger el agua, el aire y la vida.
Las cifras demuestran que el cambio es posible
Según el último informe de los resultados del Día sin Carro, realizado en 2025, se logra evidenciar que cuando existen alternativas reales, la ciudadanía responde:
l Se registraron más de 1.107.000
desplazamientos en bicicleta, consolidando este medio como una alternativa
masiva al vehículo particular.
l El Sistema Integrado de Transporte Público
movilizó más de 4,3 millones de usuarios, lo que representó un
incremento significativo frente a un día hábil regular.
l La participación de mujeres en los viajes en bicicleta es una muestra de interés de distintos grupos sociales por apropiarse de alternativas de movilidad activa cuando estas son accesibles y seguras.
Estos datos confirman que las personas están dispuestas a cambiar sus hábitos cuando las condiciones lo permiten y cuando la ciudad prioriza modos de transporte más limpios, seguros y eficientes.
Una ciudad que respira aire contaminado
Bogotá continúa enfrentando niveles de contaminación del aire que superan las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, especialmente por material particulado fino (PM2.5), uno de los contaminantes más dañinos para la salud humana.. Factores como los trancones, que incrementan la quema de combustibles, las vías sin pavimentar que levantan partículas nocivas para la salud, y la antigüedad del parque automotor, contribuyen de manera significativa a los elevados niveles de material particulado que respiran diariamente millones de personas.
La evidencia es clara: un sistema de movilidad basado en el vehículo particular profundiza la crisis ambiental y sanitaria, mientras que fortalecer el transporte público basado en energías renovables, la bicicleta y la caminata reduce emisiones, mejora la calidad del aire, agiliza la movilidad y protege la salud colectiva.
“El Día sin Carro nos recuerda que la contaminación del aire no es un problema abstracto. Está directamente relacionada con enfermedades respiratorias, cardiovasculares y con una menor calidad de vida, afectando especialmente a niñas, niños, personas mayores y comunidades más vulnerables”, señala Laura Caicedo, coordinadora de campañas de Greenpeace Colombia.
Más allá de un día: el reto estructural
Desde Greenpeace Colombia insistimos en que una movilidad sustentable no se construye sólo cerrando las calles por un día. Se requiere un compromiso serio y sostenido por parte de los gobiernos locales para diseñar e implementar estrategias integrales y bien coordinadas que puedan transformar el sistema de transporte y el modelo urbano, que incluyan:
l Mejoras estructurales en el transporte
público, priorizando sistemas limpios, eficientes y accesibles..
l Fortalecer la infraestructura peatonal con
incentivos reales para caminar en trayectos cortos.
l Expandir y proteger la infraestructura para el
uso seguro de la bicicleta.
l Avanzar en la reducción progresiva de los vehículos más contaminantes.
Iniciativas como el Día sin Carro no solo buscan mejorar la calidad de vida en el presente, sino salvaguardar la salud y el futuro de los bogotanos frente al impacto creciente del cambio climático.
Es por ello que, Greenpeace Colombia hace un llamado a la Alcaldía de Bogotá, a las autoridades ambientales y a la ciudadanía para que este Día sin Carro sea un punto de inflexión hacia políticas de movilidad que pongan en el centro la salud, la justicia ambiental y el derecho a respirar aire limpio.
El mensaje es claro: proteger el aire, el agua y la salud de las
personas debe ser una prioridad permanente, no un esfuerzo ocasional. El futuro
de Bogotá depende de las decisiones que se tomen hoy.

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