70 MILLONES DE PERSONAS EN LATINOAMÉRICA NO TIENEN DINERO PARA COMER
Según Oxfam,
durante la Séptima
Conferencia Regional de Aprendizaje sobre Sistemas Alimentarios, apenas
9 de 25 países de América Latina han logrado la meta de reducir a la mitad el
porcentaje de personas que padecen hambre en los últimos 25 años.
Más de 70 millones de personas en
América Latina no cuentan con los ingresos monetarios suficientes para cubrir
sus requerimientos nutricionales mínimos, según datos de la CEPAL y OMS[1]. Para completar, 13,3%
de los menores de cinco años de la región tiene desnutrición crónica. Éste fenómeno ocurre, en gran parte, porque las
prioridades de uso del territorio y de producción agrícola no están siendo
orientadas al derecho a la alimentación,
sino a la exportación de materias primas bajo el modelo de desarrollo
extractivo y de ampliación de mercados de consumo. La forma en que se
administra y gobierna el sistema alimentario está en el centro de la solución
al problema del hambre y la desigualdad en América Latina.
Esta fue una de las conclusiones de la
Séptima Conferencia Regional de Aprendizaje sobre Sistemas Alimentarios, que
Oxfam realizó en días pasados en Cali (Colombia). El evento reunió a participantes
de varios países de América Latina y el Cáucaso, así como a equipos
y organizaciones regionales y globales que trabajan en programas e iniciativas
de influencia en temas de Justicia Económica, Industrias Extractivas, Reducción
de Riesgos y Resiliencia y Justicia de Género.
Durante este encuentro, los expertos
regionales y mundiales discutieron las tendencias y propuestas relacionadas
con la Gobernanza de los Sistemas
Alimentarios y los Territorios, sobre el papel de las políticas e
instituciones públicas, las propuestas programáticas y políticas desde la
sociedad civil y las relaciones entre los actores, desde una lógica
territorial. Adicionalmente, desarrollaron actividades de discusión, visitas de
campo y clínicas técnicas con funcionarios públicos, representantes del sector
privado y organizaciones sociales colombianas para profundizar la forma como se
implementan prácticas para articular el derecho a la alimentación desde
diferentes programas y políticas públicas.
De acuerdo con
los expertos, estas cifras son resultado de que las prioridades de uso del
territorio y de producción agrícola no son orientadas al derecho a la
alimentación, sino a la exportación de materias primas bajo el
modelo de desarrollo extractivo y de ampliación de mercados de consumo, en la
región.
Si bien
América Latina experimenta avances en la erradicación del hambre y cuenta con
una oferta excedentaria de alimentos, los espacios de definición de prioridades
de inversión pública y privada y sus instrumentos de implementación están
empujados significativamente por la apertura comercial y excluyen a las
poblaciones vulnerables en zonas rurales y urbanas, generando efectos negativos
(por ejemplo, sobre el derecho a la producción y el consumo saludable de
alimentos).
“En
Latinoamérica hay avances importantes en el desarrollo de instrumentos públicos
nacionales y locales a favor del derecho a la alimentación, por ejemplo, las
experiencias en Brasil, Perú, Colombia y Nicaragua en el desarrollo de políticas,
instituciones e iniciativas para la seguridad alimentaria que han hecho avances sobre el derecho a la alimentación, la reducción de pobreza
y la desigualdad, pero aún no son suficientes”, resaltó Oxfam en este
intercambio de conocimientos y propuestas.
Uno de los
desafíos más importantes continúa siendo la desigualdad para las mujeres y las
niñas y cómo los programas de acceso a la alimentación necesitan ser adaptados
para romper el ciclo de negación del derecho a la producción y consumo para
ellas.
Adicionalmente, las cifras de desnutrición en Colombia
son alarmantes: El 13 por ciento de los niños y niñas menores de 5 años sufre
de desnutrición crónica. La cifra empeora si se habla de población indígena:
29,5% de los niños y niñas padecen esta situación. En territorios como La
Guajira, abandonadas históricamente por el Estado, las cifras aumentan
dramáticamente. En esta región en particular, las estadísticas tienden a
empeorar con el reciente cierre de la frontera con Venezuela en el paso de
Paraguachón.
La Séptima
Conferencia Regional de Aprendizaje sobre Medios de Vida también incluyó la
participación de representantes de instituciones públicas locales y nacionales,
privadas, academia y de la sociedad civil colombiana quienes contribuyeron a
enriquecer el debate a partir de sus experiencias. A estos se unieron miembros de regionales,
como CIAT, RIMISP, PRISMA y RECCAF.
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