MÁS QUE CONSENTIRLA UN DÍA: CÓMO AYUDAR A MAMÁ A RECUPERAR SU PIEL CON TRES SENCILLOS RITUALES
Este Día de la Madre puede traer algo más valioso que un detalle bonito: una pausa diaria para que mamá vuelva a verse descansada, luminosa y con la piel firme. Muchas mujeres empiezan a preguntarse, casi sin decirlo en voz alta, por qué el rostro ya no se siente igual después de los 35. La respuesta suele estar en un proceso silencioso que pocas atienden a tiempo: la pérdida natural de colágeno.
La sensación de tirantez, las líneas que antes no estaban, la pérdida de firmeza en mejillas y contorno de ojos y ese tono apagado que aparece tras semanas de poco sueño no son percepciones exageradas. Detrás de ese cambio hay un protagonista silencioso: el colágeno, la proteína que sostiene la estructura de la piel y que comienza a disminuir desde la adultez joven, mientras el sol, el estrés, la contaminación y la mala calidad del descanso aceleran su deterioro.
