APRENDER A LEER SIGUE SIENDO UNA DEUDA PENDIENTE PARA MILES DE NIÑOS EN COLOMBIA
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Un nuevo indicador estima que el 51% de los niños
de 6 a 8 años en Colombia atraviesa esta etapa educativa en contextos asociados
a exclusión escolar o dificultades persistentes de aprendizaje. La evidencia
plantea la necesidad de identificar tempranamente los desafíos y actuar antes
de que las brechas se consoliden.
El estudio
“Comprender el riesgo, actuar con urgencia”, elaborado por el Instituto de
Evidencia Educativa (IEE), desarrolló el Indicador de Riesgo para la
Alfabetización Inicial (IRA) para dimensionar la magnitud de este desafío en
Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Perú. La estimación señala que
10,1 millones de niños entre 6 y 8 años —cerca del 48% de quienes atraviesan
esta etapa en los seis países— se encuentran en contextos asociados a mayores
desafíos para el desarrollo de la lectura.
Colombia, entre los países con mayor
incidencia
En Colombia, el
indicador estima que el 51% de los niños que atraviesan la etapa de
alfabetización inicial se encuentra en contextos de riesgo para el desarrollo
de la lectura, una de las incidencias más altas entre los seis países
analizados, solo por debajo de Argentina, con 59%. En términos absolutos, esto
representa alrededor de 1,3 millones de niños.
La cifra no busca
establecer el resultado individual de aprendizaje de cada niño, sino ofrecer
una aproximación temprana a dónde se concentran condiciones asociadas a mayores
desafíos. El IRA combina información sobre niños fuera de la escuela con datos de
estudiantes escolarizados expuestos a privación de aprendizaje, trasladando la
mirada hacia una etapa anterior a aquella en la que las brechas suelen hacerse
plenamente visibles.
“La alfabetización inicial debe ser una prioridad nacional. Desde la Fundación
Instituto Natura, consideramos que la evidencia invita al país a diseñar e
implementar políticas integrales, tanto a nivel nacional como territorial. El
desafío central es responder a una pregunta clave: ¿qué acciones son necesarias
para garantizar que los niños y niñas comprendan lo que leen a la edad adecuada
(8 años)? Para lograrlo, es fundamental implementar estrategias que trasciendan
lo estrictamente pedagógico y fortalezcan la capacidad institucional,
promoviendo así más y mejores oportunidades de aprendizaje”, compartió
Olga Sánchez gerente de Fundación Instituto Natura.
De medir las brechas a anticiparse a ellas
Uno de los
principales aportes del indicador es precisamente cambiar el momento de la
conversación. Las dificultades lectoras pueden comenzar a configurarse durante
los primeros años de escolaridad y acumularse con el tiempo. Por eso, contar
con herramientas que permitan identificar tempranamente dónde se concentran los
desafíos puede contribuir a orientar recursos, fortalecer estrategias
preventivas y mejorar la toma de decisiones educativas.
Esta mirada cobra
especial relevancia en un contexto regional en el que ya existen políticas,
programas, sistemas de evaluación y alianzas orientadas a fortalecer la
alfabetización inicial. El informe destaca que la región no parte de cero, pero
también señala que los avances son desiguales y que persisten desafíos
importantes.
En el caso
colombiano, el país ha fortalecido sus mecanismos de seguimiento de los
aprendizajes a través de herramientas como las pruebas Saber 3.º, 5.º, 7.º y
9.º. La información disponible permite identificar brechas y orientar
estrategias de acompañamiento, mientras organizaciones sociales, fundaciones y
centros de investigación han contribuido a mantener la alfabetización y la
lectura en la agenda pública.
“Los desafíos de la alfabetización no pueden ser abordados por un solo
actor. Necesitamos que la evidencia circule, que se traduzca en decisiones y
que distintos sectores trabajen de manera articulada para generar mejores
condiciones de aprendizaje para los niños”, añadió Olga Sánchez gerente
de Fundación Instituto Natura.
Para Fundación
Instituto Natura, la alfabetización y el fortalecimiento de los aprendizajes
fundamentales constituyen una prioridad dentro de su trabajo por una educación
pública de calidad y por la transformación de las trayectorias educativas de
niños y jóvenes. En este sentido, aunque el estudio fue desarrollado por el
Instituto de Evidencia Educativa, sus hallazgos aportan evidencia relevante
para dimensionar un desafío que requiere mantener la atención y movilizar
esfuerzos desde distintos sectores.
Esta evidencia
también refuerza la importancia de seguir llevando la conversación del
diagnóstico a la acción. Para ello, resulta fundamental seguir articulando
gobiernos, organizaciones sociales, comunidades educativas y otros actores
alrededor de soluciones sostenibles y basadas en evidencia.
Una agenda que requiere actuar desde los
primeros años
La alfabetización
inicial es mucho más que aprender a decodificar palabras. Durante esta etapa se
articulan habilidades como el lenguaje oral, el vocabulario, la conciencia
fonológica, el aprendizaje del sistema de escritura y la comprensión lectora,
que posteriormente permiten que la lectura se convierta en una herramienta para
seguir aprendiendo.
Por eso, comprender
dónde está el riesgo es apenas el primer paso. El desafío está en convertir esa
evidencia en mejores decisiones, políticas y estrategias de acompañamiento que
permitan intervenir antes de que las dificultades se profundicen.

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