martes, 21 de julio de 2026

Editorial: El SENA que tenemos frente al ecosistema de valor que nos merecemos

 ¿ES TAQUIGRAFÍA O ES TECNOLOGÍA?

Por: Edgar Ricardo Ardila
Excandidato al Senado, 
profesor de gerencia,
 internacionalista y periodista

Nos hemos puesto a pensar, con rigurosidad crítica y fe en el destino de nuestra patria, ¿Qué es lo que verdaderamente merecemos para nuestro desarrollo empresarial y social? La gran mayoría de los sueños y aspiraciones de nuestra gente no encuentran en Colombia los mismos cauces de realización que existen en el primer mundo. Y no es por falta de empuje ni por escasez de talento, es por una falla estructural e institucional en la manera en que concebimos la formación técnica, la ciencia y la dignidad del trabajo.

Ante el nombramiento de la nueva Dirección General del Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA), el debate público no puede quedarse atrapado en el reparto burocrático de la coyuntura ni en discusiones sectoriales menores. La conducción del SENA exige hoy la capacidad de un tigre: un liderazgo con garras, visión estratégica, carácter y la audacia necesaria para sacudir las estructuras oxidadas de la entidad. El asunto central para el Director no es simplemente "educativo", el verdadero dilema nacional es cómo construir la competitividad de Colombia, ya sea para garantizar el empleo de alta calidad o, mejor aún, para hacer posible la plena realización económica y productiva del empresariado.

Por eso, la pregunta medular que debemos formularle a la entidad es profunda, filosófica y eminentemente productiva: ¿el SENA está formando para la "taquigrafía" o para la "tecnología"?

Entiéndase bien la analogía: la taquigrafía representa la instrucción repetitiva, el oficio subordinado proyectado para una industria del pasado que ya no ofrece redención económica. La tecnología, en cambio, representa la capacidad de procesar datos, construir arquitectura de valor, innovar con audacia y conquistar la verdadera autonomía. No podemos continuar con lo mismo. El país no necesita un centro asistencial ni una agencia que adapte a los jóvenes a empleos en extinción; necesita una plataforma de vanguardia que invierta en el recurso más valioso y genial que posee nuestra patria: su gente. 

"La competitividad de una nación no se hereda; no surge de la mera abundancia de recursos naturales ni del trabajo de baja calificación. Se crea en la capacidad de sus instituciones para innovar, actualizar sus competencias y exigir la excelencia técnica."

 — Michael Porter, *La ventaja competitiva de las naciones*

 El recurso más genial: Inversión real en la gente y reentrenamiento masivo

El manejo del presupuesto en la educación técnica requiere una ruptura ética y operativa con el pasado. No se trata de dilapidar los recursos públicos en contratos inútiles de papel o en burocracia estéril —como de manera irresponsable lo hicieron gobiernos anteriores—; se trata de canalizar cada peso hacia la aceleración del capital humano.

Si el recurso primordial de Colombia es su gente, la estrategia directiva del SENA debe centrarse en dos pilares innegociables:

 1. Reentrenamiento de alto nivel para los instructores: Elevar el estándar de quienes enseñan. Un instructor desactualizado solo puede transmitir conocimiento en obsolescencia.

 2. Cooperación internacional directa: Traer, mediante alianzas agresivas de cooperación, expertos e instructores de las latitudes tecnológicamente más avanzadas del planeta para que dicten cátedra en nuestras sedes y ejecuten una transferencia tecnológica intensiva y de primer mundo.

El objetivo supremo del Director General no debe ser la simple "enseñanza" teórica, sino la creación de un verdadero ecosistema práctico que conecte el conocimiento con el mercado, con la fuente de financiación y con la escala industrial. Esa es la arquitectura que necesita una Patria de Milagros: territorial, incluyente pero, sin miedo al éxito.

El fenómeno Latina Prende: Virtud, actitud y vocación del joven colombiano

En este escenario emerge una fuerza determinante que debemos interpretar con precisión: la voz del fenómeno *Latina Prende*. Este concepto define a aquella persona que crea su propia empresa, que identifica una oportunidad comercial en medio de la restricción y que decide emprender una iniciativa productiva por su propia cuenta, convicción y fe.

El emprendimiento es una actitud y una aptitud, es una disposición de la mente y del espíritu capacitada para afrontar nuevos retos y adentrarse en ambientes poco estructurados para hacer avanzar a la sociedad. La innovación exige convivir con el riesgo, y eso es lo primero que debemos enseñar a las juventudes: a gobernar el riesgo con método y no con temeridad. Los jóvenes de nuestra patria poseen atributos admirables:

 Receptividad y entusiasmo: Apertura mental para leer las transformaciones del entorno sin los sesgos del pasado.

Flexibilidad e imaginación: Destreza para orientarse con agilidad y firmeza dentro de escenarios inciertos.

 Ambición y responsabilidad: Un deseo legítimo de prosperar articulado con la vocación de servir a su comunidad.

Del entusiasmo individual al sistema productivo

A nuestros jóvenes se les pide todo esto, y ellos lo entregan día a día. Tienen la voluntad y el espíritu. Sin embargo, dejar el desarrollo industrial a la sola "actitud" del individuo es una grave omisión institucional. La actitud sin método produce frustración; el entusiasmo sin sistema condena a los negocios a la informalidad.

Emprender o encontrar oportunidades de alto valor no es cuestión de simple buena gana, debe contar con un sistema. Y es allí donde la nueva dirección del SENA debe demostrar su garra directiva. Los negocios que empiezan pequeños requieren inversiones iniciales que deben ser facilitadas y acompañadas al término de la enseñanza. Pero el dinero, por sí solo, es apenas una respuesta emocional momentánea. Lo que debemos edificar es un ecosistema de autonomía donde la formación técnica se integre con la validación de mercado, el prototipado y la transferencia tecnológica de vanguardia.

Anuncio de la Serie 'Patria Milagros': Esta es la primera de cuatro entregas dedicadas a la reconstrucción de la educación técnica e industrial del país. En la *Segunda Entrega* abordaremos cómo dar el salto de la resignación a la ambición de clase mundial mediante un liderazgo transformador. En la *Tercera Entrega* desplegaremos el plan operativo de la revolución tecnológica en agro, energía y salud. Y por solicitud de la ciudadanía, cerraremos con una *Cuarta Entrega* sobre la potencia del comercio, los servicios y el turismo de clase  mundial.

*Edgar Ricardo Ardila*
Profesor de Administración, Internacionalista y Periodista
Candidato al Senado de la República • Proyecto Patria Milagros

 

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