¿ES TAQUIGRAFÍA O ES TECNOLOGÍA?
Ante el nombramiento de la nueva Dirección General del Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA), el debate público no puede quedarse atrapado en el reparto burocrático de la coyuntura ni en discusiones sectoriales menores. La conducción del SENA exige hoy la capacidad de un tigre: un liderazgo con garras, visión estratégica, carácter y la audacia necesaria para sacudir las estructuras oxidadas de la entidad. El asunto central para el Director no es simplemente "educativo", el verdadero dilema nacional es cómo construir la competitividad de Colombia, ya sea para garantizar el empleo de alta calidad o, mejor aún, para hacer posible la plena realización económica y productiva del empresariado.
Por eso, la pregunta medular que debemos formularle a la
entidad es profunda, filosófica y eminentemente productiva: ¿el SENA está
formando para la "taquigrafía" o para la "tecnología"?
Entiéndase bien la analogía: la taquigrafía representa la
instrucción repetitiva, el oficio subordinado proyectado para una industria del
pasado que ya no ofrece redención económica. La tecnología, en cambio,
representa la capacidad de procesar datos, construir arquitectura de valor,
innovar con audacia y conquistar la verdadera autonomía. No podemos continuar
con lo mismo. El país no necesita un centro asistencial ni una agencia que
adapte a los jóvenes a empleos en extinción; necesita una plataforma de vanguardia
que invierta en el recurso más valioso y genial que posee nuestra patria: su
gente.
"La competitividad de una nación no se hereda;
no surge de la mera abundancia de recursos naturales ni del trabajo de baja
calificación. Se crea en la capacidad de sus instituciones para innovar,
actualizar sus competencias y exigir la excelencia técnica."
— Michael Porter, *La ventaja competitiva de las
naciones*
El recurso más genial: Inversión real en la gente y reentrenamiento masivo
El manejo del presupuesto en la educación técnica
requiere una ruptura ética y operativa con el pasado. No se trata de dilapidar
los recursos públicos en contratos inútiles de papel o en burocracia estéril
—como de manera irresponsable lo hicieron gobiernos anteriores—; se trata de
canalizar cada peso hacia la aceleración del capital humano.
Si el recurso primordial de Colombia es su gente, la
estrategia directiva del SENA debe centrarse en dos pilares innegociables:
1. Reentrenamiento de alto nivel para los instructores: Elevar el estándar de
quienes enseñan. Un instructor desactualizado solo puede transmitir
conocimiento en obsolescencia.
2. Cooperación
internacional directa: Traer, mediante alianzas agresivas de cooperación,
expertos e instructores de las latitudes tecnológicamente más avanzadas del
planeta para que dicten cátedra en nuestras sedes y ejecuten una transferencia
tecnológica intensiva y de primer mundo.
El objetivo supremo del Director General no debe ser la
simple "enseñanza" teórica, sino la creación de un verdadero
ecosistema práctico que conecte el conocimiento con el mercado, con la fuente
de financiación y con la escala industrial. Esa es la arquitectura que necesita
una Patria de Milagros: territorial, incluyente pero, sin miedo al éxito.
El fenómeno Latina Prende: Virtud, actitud y vocación
del joven colombiano
En este escenario emerge una fuerza determinante que
debemos interpretar con precisión: la voz del fenómeno *Latina Prende*. Este
concepto define a aquella persona que crea su propia empresa, que identifica
una oportunidad comercial en medio de la restricción y que decide emprender una
iniciativa productiva por su propia cuenta, convicción y fe.
El emprendimiento es una actitud y una aptitud, es una
disposición de la mente y del espíritu capacitada para afrontar nuevos retos y
adentrarse en ambientes poco estructurados para hacer avanzar a la sociedad. La
innovación exige convivir con el riesgo, y eso es lo primero que debemos
enseñar a las juventudes: a gobernar el riesgo con método y no con temeridad.
Los jóvenes de nuestra patria poseen atributos admirables:
Receptividad y
entusiasmo: Apertura mental para leer las transformaciones del entorno sin los
sesgos del pasado.
Flexibilidad e
imaginación: Destreza para orientarse con agilidad y firmeza dentro de
escenarios inciertos.
Ambición y
responsabilidad: Un deseo legítimo de prosperar articulado con la vocación de
servir a su comunidad.
Del entusiasmo individual al sistema productivo
A nuestros jóvenes se les pide todo esto, y ellos lo
entregan día a día. Tienen la voluntad y el espíritu. Sin embargo, dejar el
desarrollo industrial a la sola "actitud" del individuo es una grave
omisión institucional. La actitud sin método produce frustración; el entusiasmo
sin sistema condena a los negocios a la informalidad.
Emprender o encontrar oportunidades de alto valor no es
cuestión de simple buena gana, debe contar con un sistema. Y es allí donde la
nueva dirección del SENA debe demostrar su garra directiva. Los negocios que
empiezan pequeños requieren inversiones iniciales que deben ser facilitadas y
acompañadas al término de la enseñanza. Pero el dinero, por sí solo, es apenas
una respuesta emocional momentánea. Lo que debemos edificar es un ecosistema
de autonomía donde la formación técnica se integre con la validación de
mercado, el prototipado y la transferencia tecnológica de vanguardia.

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