jueves, 29 de enero de 2026

  LA RAÍZ DEL PROBLEMA: POR QUÉ CUIDARNOS EL CUERO CABELLUDO ES MÁS IMPORTANTE DE LO QUE CREÍAMOS

Si cuidas tu piel, probablemente tienes claro que no todo se resuelve con lavarte la cara. Aprendimos que la piel necesita atención, protección y constancia. Lo curioso es que, aunque el cuero cabelludo también es piel, durante años lo tratamos como si no lo fuera. Shampoo, enjuagar, repetir y ahí termina todo. Sin embargo, muchas de las molestias más comunes del cabello como el frizz persistente, el quiebre y la falta de brillo no empiezan en las puntas, empiezan mucho antes. No es casualidad que en los últimos años haya empezado a tomar fuerza la conversación alrededor del cuidado del cuero cabelludo o scalp care en inglés.

Más que una tendencia, este enfoque refleja un cambio más profundo: estamos empezando a cuestionar rutinas que repetimos por años sin preguntarnos si realmente cuidaban o solo disimulaban. De acuerdo con la ciencia capilar, esto tiene una explicación. El cuero cabelludo cumple una función de barrera, igual que la piel del rostro. Cuando esta se debilita por fricción constante, uso frecuente de calor, acumulación de residuos o estrés ambiental, el entorno impacta con más fuerza y el cabello que crece desde ahí se vuelve más vulnerable.

“Muchas veces pensamos que el problema está en el cabello, pero el origen está en el cuero cabelludo. Si la base no está en equilibrio, el cabello lo refleja”, explica Rob Smith, líder científico en investigación capilar de Dyson.

Aunque en Colombia no hablamos de estaciones climáticas, el cabello y el cuero cabelludo sí responden al entorno. Cambios de temperatura, aire acondicionado, contaminación y rutinas de peinado intensas hacen parte del día a día. Todo eso no siempre se nota de inmediato, pero se acumula. A veces se manifiesta como picazón, otras como descamación, o simplemente como un pelo que ya no se comporta igual. De hecho, uno de los mitos más comunes es asumir que cualquier descamación es caspa, no siempre lo es. En muchos casos, se trata de resequedad o irritación asociada a una barrera debilitada, algo que incluso puede empeorar si se utilizan productos demasiado agresivos en nombre de una “limpieza profunda”.

“Confundir cuero cabelludo seco con caspa es muy frecuente. Son condiciones distintas y tratarlas igual no solo no ayuda, sino que puede agravar la incomodidad”, señala Natalie Coleman, directora de desarrollo en Investigación, Diseño y Desarrollo de Dyson.

A esto se suma el impacto del daño diario, en ambientes secos o con cambios constantes de temperatura, el cabello pierde flexibilidad. Se vuelve más rígido, aumenta la fricción al peinarlo y con el tiempo, aparece el quiebre, especialmente en cabellos rizados o con tendencia a enredarse. Por eso, el cuidado capilar hoy se parece cada vez más al cuidado de la piel. No se trata de sumar pasos ni de cambiarlo todo, sino de revisar hábitos que dábamos por normales: limpiezas que arrasan con la base natural del cuero cabelludo, fricción constante al peinar o el uso de herramientas de calor sin control.

Bajo esta perspectiva, Dyson aborda el cuidado capilar desde la investigación científica, entendiendo que la salud del cuero cabelludo y del cabello no pueden separarse.
Su trabajo en ciencia capilar ha impulsado el desarrollo de herramientas diseñadas para controlar el calor y reducir el daño, con una apuesta que trasciende el resultado inmediato y acompaña hábitos reales pensados para sostener la salud capilar en el tiempo.

“Para nosotros, la salud capilar es un proyecto a largo plazo. Diseñamos tecnología que ayude a proteger tanto el cuero cabelludo como el cabello, no solo a estilizarlo”, afirma Kathleen Pierce, presidenta de Dyson Beauty.

Esa es la verdadera conversación que empieza a abrirse ahora: dejar de exigirle resultados inmediatos al cabello y empezar a cuidarlo desde la raíz. Porque el estado del pelo que vemos mañana no depende solo de lo que hacemos frente al espejo hoy, sino de todo lo que ocurre y dejamos de ignorar en el cuero cabelludo.

¿Qué implica cuidar el cuero cabelludo en la práctica?

Más que una rutina rígida, se propone revisar hábitos cotidianos que muchas veces normalizamos y que, sin darnos cuenta, impactan la salud capilar a largo plazo:

  • Prestar atención a la limpieza, evitando productos o prácticas demasiado agresivas con el cuero cabelludo.
  • Reducir la fricción innecesaria, tanto al peinar como al secar, especialmente en cabellos rizados o con tendencia al quiebre.
  • Controlar el uso del calor, entendiendo que el daño no siempre es inmediato, sino acumulativo.
  • Observar las señales del cuero cabelludo, diferenciando entre resequedad, irritación y caspa, antes de aplicar tratamientos genéricos.

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