COLOMBIA ANTE EL ABISMO VENEZOLANO: EL PESO DE LA REALIDAD EN EL CONSEJO DE SEGURIDAD
Colombia, se enfrenta a su desafío diplomático más severo en décadas. El regreso al Consejo de Seguridad de la ONU como miembro no permanente se ha convertido en una encrucijada geopolítica tras la captura de Nicolás Maduro.
En las calles de nuestras ciudades, la ciudadanía no se equivoca al preguntar por la figura del Dr. Germán Vargas Lleras. Existe un sentimiento generalizado de que un presidente de su altura, carácter y profundo conocimiento del Estado sabría manejar esta crisis con la serenidad y la firmeza que exige el momento. Colombia, extraña esa capacidad de ejecución que no admite titubeos porque en tiempos de incertidumbre, el país necesita la certeza de quien, bajo el principio de "Si lo hace", garantiza resultados.
Más allá de la controversia diplomática, lo que está ocurriendo es la oportunidad que millones de hermanos colombianos y venezolanos han esperado durante años: la posibilidad real para salir de décadas de retraso y oprobio que han causado los egos sin control. Estas han sido décadas perdidas para Venezuela bajo un régimen que fracturó familias y destruyó la economía, un régimen sin libertades.
Como internacionalista, veo en este quiebre institucional, la puerta para que Venezuela recupere su dignidad y se reintegre a la comunidad democrática internacional.
Colombia preside la sesión de urgencia en Nueva York, en la cual como citante, puede hacer la agenda y es nuestra voz en la ONU, pero en mi opinión no debe ser la de la defensa de una ideología agotada, sino la de un liderazgo que facilite esa transición necesaria. No podemos ser indiferentes ante el anhelo de libertad de un pueblo hermano.
El impacto en nuestra economía y seguridad
La realidad económica del vecino nos golpea de frente. El mercado está inquieto y el dólar ya baja la amenaza de alza, pero el reciente exagerado incremento del salario mínimo a $2.000.000, sumado a la tensión militar regional, crea una presión inflacionaria que castiga a las familias colombianas. Así las cosas, una diplomacia seria y responsable es el mejor escudo para proteger el bolsillo de nuestra gente.
En la frontera, la caída de la cúpula del chavismo, deja a organizaciones criminales en un peligroso reacomodo. La seguridad de nuestros departamentos limítrofes está en juego. Ante este panorama, mi convicción es profunda y humana: "Entre todos nos cuidamos". Este lema es un llamado a la cohesión, a la solidaridad y a entender que la paz del vecino es la tranquilidad de nuestra propia casa.
DIPLOMACIA PARA EL DESARROLLO DE LOS PUEBLOS: UN CAMINO DE ESPERANZA
La ONU para Colombia no debe ser un espacio de confrontación, esa hora ya paso. Más bien, debemos entender que la realidad nacional es la necesidad de cooperación internacional como la fuente inagotable de oportunidades para avanzar en el desarrollo, el orden, la fraternidad y la libertad.
La diplomacia colombiana deberá transformarse en el motor que traiga inversión, tecnología y progreso a nuestras regiones, que traiga el fortalecimiento de las capacidades de toda la población para superar las barreras de la pobreza y atraso para que Colombia se dinamice y prospere.
Mi compromiso desde el Senado de la República, bajo la bandera de Cambio Radical con el número 81, al senado, es impulsar una visión de país donde:
La Cooperación genere Progreso: una reciprocidad para que lleve los nuevos recursos internacionales a todos y se traduzcan en hospitales, puentes, educación y empleo real en las zonas olvidadas. Y esa ayuda, será muy útil para hacer seguridad y progreso y que los beneficiarios puedan exportar para obtener divisas.
Diplomacia para que el orden sea la garantía: recuperar el respeto por nuestras instituciones ante el mundo, brindando la seguridad jurídica necesaria para que la inversión y empleo de calidad regrese al país. Para que La Fraternidad y Libertad sean el Norte: Fortalecer los lazos con nuestros aliados para que la democracia sea la base de una economía sólida y unida, es que resalto la cooperación también se hace educando y dando oportunidades a todos.
El desarrollo de los pueblos no se logra con discursos distractores, se logra con resultados tangibles y con la seguridad de saber que quienes nos lideran, tienen o mejor tengan la visión para cuidar de todos. Los invito a que este próximo debate electoral elijamos la experiencia sobre la improvisación.
Las Agencias Especializadas de la ONU más conocidas OMS, UNICEF, PNUD, OIM, y otras varias abordan causas profundas de conflicto (pobreza, salud, migración).
Este 8 de marzo, marquen todos Cambio Radical y al senado número 81. Porque Colombia necesita que las cosas pasen y porque en este nuevo camino, "Entre todos nos cuidamos".
Edgar Ricardo Ardila,
profesor de gerencia
Internacionalista
Periodista
Candidato al Senado #81
Cambio Radical.
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