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miércoles, 2 de septiembre de 2026

 QUÉ TIENEN EN CUENTA LAS EMPRESAS AL ELEGIR UN ESPACIO PARA SUS EVENTOS 

      La experiencia de los asistentes, la flexibilidad, el entorno, el servicio y la logística están ganando relevancia en la elección de espacios para eventos corporativos. 

Las empresas están ampliando los criterios con los que eligen dónde realizar reuniones, convenciones y celebraciones corporativas. Además del aforo y la disponibilidad, ahora cobran relevancia la experiencia de los asistentes, la facilidad de operación y la capacidad del lugar para responder al propósito de cada encuentro. El tamaño del salón sigue siendo importante, pero ya no explica por sí solo la decisión.

Esta transformación también se refleja en las prioridades de quienes organizan estos encuentros. En 2026 Cvent Planner Sourcing Report, basado en una encuesta a más de 1.650 profesionales del sector, encontró que el 63% considera la participación de los asistentes como su principal indicador de éxito. El mismo estudio también señala que, al buscar espacios diferentes a los hoteles, los organizadores valoran principalmente la flexibilidad, con un 41%, y la experiencia de los asistentes, con un 35%, por encima del costo, mencionado por el 34%. Estos resultados ayudan a entender por qué la participación ya no depende únicamente del contenido de la agenda, sino de la experiencia completa que ofrecen el entorno, los espacios, la logística, el servicio y la gastronomía.

En este contexto, el propósito se convierte en el punto de partida. Una sesión de planeación requiere condiciones distintas a las de un congreso, una feria empresarial o el lanzamiento de un producto. Establecer si el objetivo es informar, conectar equipos, abrir una conversación o presentar una novedad, permite evaluar el lugar por la manera en que responde a esa necesidad y no únicamente por sus dimensiones.

El entorno también influye

Los encuentros fuera del lugar habitual de trabajo pueden abrir oportunidades para establecer nuevas relaciones profesionales. Una investigación publicada en la edición de enero de 2025 de Strategic Management Journal analizó durante ocho años los vínculos laborales de más de 700 socios de una firma de abogados estadounidense. Quienes participaron en estos encuentros recibieron un 24% más de nuevas solicitudes para colaborar en proyectos con clientes durante los dos meses siguientes que quienes no asistieron. Casi el 17% de esas relaciones continuó durante los dos años posteriores.

El entorno y la comodidad también forman parte del análisis. La arquitectura, el paisaje y las zonas abiertas pueden favorecer la concentración, ofrecer una pausa frente a la rutina o facilitar conversaciones más espontáneas cuando se integran al programa. En Bahía Eventos y Experiencias, la naturaleza hace parte del diseño a través de jardines, cascadas y vegetación en los cerros orientales de Bogotá. Es un ejemplo de cómo el entorno puede acompañar la atmósfera de una jornada sin quedar reducido a un elemento decorativo.

Espacios que se adaptan al objetivo

Los encuentros corporativos pueden combinar varias disposiciones durante un mismo día. Una presentación general puede dar paso a mesas de trabajo, exhibiciones, conversaciones privadas o actividades al aire libre. Esta dinámica exige alternativas de montaje que acompañen cada momento y permitan mantener la continuidad del programa.

Bahía cuenta con áreas cubiertas y exteriores que admiten formatos como auditorio, escuela, banquete, cóctel y feria comercial. Esa versatilidad le permite recibir desde reuniones de 10 personas hasta encuentros de más de 1.200 asistentes. Más que la cifra, resulta relevante la posibilidad de relacionar la escala y la distribución con el objetivo de la empresa.

La logística sostiene la jornada

La facilidad para llegar, el estacionamiento, la circulación, los tiempos de montaje, los requerimientos técnicos y los sistemas de respaldo inciden en el desarrollo de la agenda. Revisar previamente el recorrido de los participantes permite detectar obstáculos y organizar con mayor claridad la llegada, los desplazamientos internos y la salida.

El servicio humano en todo momento

Las personas articulan buena parte de estas decisiones. Desde la planeación, el equipo encargado necesita comprender lo que busca la organización, anticipar requerimientos y traducir una idea en acciones concretas. La calidad de la atención no se limita a recibir a los invitados. También se refleja en la coordinación previa y en la capacidad de responder a los cambios

“En un evento corporativo, un buen servicio se reconoce en los detalles que los asistentes no tienen que resolver. Cuando la planeación anticipa los momentos críticos y coordina a quienes intervienen, la jornada puede avanzar con naturalidad y la empresa puede concentrarse en su objetivo”, explica Laura Bernal, ejecutiva comercial de eventos corporativos de Bahía.

La gastronomía acompaña el ritmo

Un desayuno de trabajo, una pausa entre conferencias y una cena de cierre plantean necesidades diferentes. Además del menú, las empresas consideran los horarios, el perfil de los asistentes, las restricciones alimentarias y la forma de servir. Cuando estos elementos se coordinan con la agenda, la alimentación favorece la conversación sin interrumpir el desarrollo de las actividades.

La elección del lugar reúne así decisiones que se perciben de forma conjunta. Después de la jornada, los participantes no solo conservan información sobre las presentaciones. El entorno, la gastronomía, el servicio, la logística y la posibilidad de adaptar los espacios también influyen en la impresión final. En esa medida, la sede deja de funcionar únicamente como escenario y pasa a ser parte del recuerdo que la empresa construye con sus colaboradores.

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