LA CIUDAD DONDE ESTÉS DETERMINA EL BLOQUEADOR SOLAR QUE DEBERÍAS USAR: APRENDE A ELEGIRLO CORRECTAMENTE
Empacar la maleta para
un fin de semana en tierra caliente o mudarse a una capital elevada implica
mucho más que cambiar el guardarropa. La altitud altera drásticamente la
resistencia de la piel frente al sol. Quienes viven en ciudades ubicadas a
miles de metros sobre el nivel del mar experimentan un impacto de radiación
ultravioleta del que pocos hablan con claridad, asumiendo erróneamente que el
clima templado o nublado protege el rostro o la piel.
La realidad científica
es compleja, porque a medida que subimos una montaña o vivimos en una ciudad de
gran altitud, la capa de atmósfera que está por encima de nosotros se vuelve
más delgada y limpia[1],
lo que significa que filtra mucho menos la radiación ultravioleta. Este
fenómeno geográfico rompe el mito de que solo debemos cuidarnos bajo el sol
caribeño. De hecho, los datos oficiales de la Biblioteca Nacional de Medicina
de Estados Unidos[2]
alerta que: por cada 1.000 metros de incremento en la altitud, la intensidad de
los rayos uv aumenta entre un 10% y un 12%, un dato respaldado por la
Organización Mundial de la Salud en sus manuales sobre el índice uv global.